Calorías de Pre-cocinados

La vida moderna es apresurada y el movimiento constante, el estrés diario, junto con la falta de tiempo para ocuparnos de nosotros mismos, muchas veces no obliga a dejar de lado la sana costumbre de preparar los alimentos en casa y sustituirla por el consumo de comida precocinada, la cual para mayor desgracias de nuestro cuerpo, conseguimos en todas partes, dispuesta de manera que con sólo estirar la mano, la podemos alcanzar.


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Es así como a la hora del almuerzo en la oficina echamos mano de un poco de salchichón, unas lonjas de manchego y lo colocamos entre dos panes, listo, ya estamos almorzando, sin saber (o sin querer enterarnos) de la cantidad de calorías que estamos consumiendo por no habernos preparado en casa una pechuga de pollo al horno y unas verduras al vapor. Puede que suene a chiste, pero es una realidad tan grande como una catedral que preferimos y por más que lo neguemos, seguiremos soñando con consumir comida pre-cocinada.

Los alimentos precocinados constituyen en sí, una buena alternativa, pues sólo se requiere tener a mano un horno de microondas para calentarlos y terminar de cocinarlos. Aunque no deben convertirse en la base principal de nuestra dieta.

Pero ¿te has preguntado acerca de las calorías que contiene este tipo de alimentos?

En realidad al consumir este tipo de alimentos, no conocemos exactamente la cantidad de grasa empleada en su preparación; pueden tener algunos ingredientes que no son reflejados en la etiqueta; es posible que tengan demasiado saborizante artificial y por otra parte, la cantidad de sodio, endulzantes y grasas saturadas es mayor a lo que podemos añadir a los alimentos en casa. Por todo esto, debemos inferir que la cantidad de calorías que introducimos en nuestro organismo con el consumo de alimentos precocidos es superior a la de los que preparamos en casa.

Entonces ¿Cómo nos enteramos de la cantidad de calorías contenidas en los paquetes de comida que compramos en los supermercados y tiendas especializadas?

Pues muy sencillo, debemos leer la etiqueta, que por ley debe estar en el paquete del alimento. En ella está la información calórica, nutritiva y vitamínica de lo que vamos a consumir en las cantidades específicas. Si la etiqueta te indica las calorías por envase, entonces verifica cuántas raciones contiene y divide las calorías entre las raciones; si por el contrario te indica la cantidad de calorías por ración, ya sabrás exactamente la cantidad de calorías que consumes.

Verifica también en la etiqueta la cantidad de sal, recuerda que con ella también se aportan calorías, lo mismo sucede con el azúcar y la grasa.

Por último, proponte a llevar tus alimentos preparados en casa en envases destinados a ellos, al menos cuatro veces a la semana. Puedes dedicar la tarde del domingo a cocinar y luego envasar y guardar en el congelador.

Si los fines de semana tampoco tienes tiempo para esto, entonces contrata a alguien que lo haga por ti y le ofreces una paga semanal o quincenal acorde con tus ingresos. Es preferible destinar una parte de tu salario a tu alimentación que tener que hacerlo luego con tu salud.

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